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¿Emergentes si emergentes no?

En ocasiones, cuando nos referimos a productos como los Fondos de Inversión desde una óptica general, tendemos, dentro de datos sobre la dirección de las inversiones y grandes cifras, a olvidarnos de algún modo que el perfil del pequeño inversor es el que a la postre más puede sufrir los vaivenes de este tipo de productos y que, movimientos que tal vez para los grandes inversores solo generen leves inconvenientes desde la perspectiva de un pequeño inversor pueden traducirse en la frontera entre el éxito o el fracaso de su inversión.

En este contexto es perfectamente comprensible que la actitud de los pequeños inversores hacia los fondos de inversión en países emergentes haya ido retrayéndose en cuanto a su participación en los últimos años hasta llegar a lo que podríamos definir casi como mínimos históricos, datos que aún no cuantificados de manera exhaustiva resultan más que evidente en la lectura de la contratación de este tipo de productos el pasado año 2013 y en lo que llevamos de 2014.

EMERGENTES

 Sin embargo conviene detenerse con cierta profundidad en lo que los fondos en países emergentes representan y pueden significar, ya que, es cierto, se trata de un producto catalogado de riesgo alto para el inversor, pero, a la vez es uno de los nichos de rentabilidad potencial más interesantes dentro de las posibilidades de inversión a las que el citado perfil de pequeño inversor puede acceder hoy en día, por lo que tal vez rechazado de plano la participación en estos productos no tenga por qué ser un acierto en nuestra cartera de inversión.

En primer lugar trataremos de situar este tipo de productos.

 Debemos tener en cuenta que por país emergente entendemos aquel que no sitúa aún su economía a nivel de los países desarrollados pero que posee un potencial de crecimiento contrastado, de hecho, debemos tener en cuenta dos datos contundentes en este sentido, el primero de ellos es que prácticamente la mitad del PIB mundial corresponde precisamente a economías emergentes y, el otro dato, no menos importante, viene a mostrarnos que la comparación del crecimiento de estos países  en los últimos años con respecto a referentes como Estados Unidos o la Unión Europea resulta favorable ampliamente a los países emergentes.

Sin embargo lo anterior no debe hacernos olvidar que la catalogación como productos de riesgo alto no resulta incorrecta, nos encontramos sin duda ante mercados con grandes movimientos y donde la volatilidad es común, por lo que, efectivamente, el riesgo corre parejo a las posibilidades de rentabilidad.

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